Llegaron bien temprano, desde Mayabeque, Pinar del Río y La
Habana para unirse al grupo artemiseño de avanzada. Un propósito común unió a casi
500 jóvenes: apoyar las labores de resiembra, escarde y saneo de las
plantaciones de tabaco en la UBPC La Reserva, perteneciente a la Empresa
tabacalera Lázaro Peña y dar con su trabajo voluntario un aporte a la economía
del país, tal como les enseñó a hacer el Che a los cubanos hace 56 años.
